miércoles, 28 de julio de 2010

Para comprender el mensaje que nos trae un síntoma

El alma familiar a veces nos toma a su servicio para "ver" algo y entregarlo a Dios para su liberación.

Más allá de hacer todos los estudios médicos que siempre debemos hacer ante cualquier síntoma físico, este ejercicio corresponde al ámbito espiritual y ayuda mucho a comprender lo que necesitamos “ver” en este aquí y ahora de nuestras vidas:

Te buscas un lugar donde puedas estar sola/o, tranquila/o, respiras profundamente para centrarte y conectar con el Espíritu de Dios.

Te ubicas tu y en frente de ti, a dos metros aproximadamente, colocas algo que represente el síntoma (puede ser dolor de cabeza, confusión, inquietud, desgana, envidia, etc.). Puede ser un almohadón, o una hoja de papel donde escribes el síntoma que tengas. Mira al síntoma, esperas y percibe qué sientes en tu cuerpo cuando lo miras.

Luego te colocas en el lugar del síntoma y percibes hacia dónde mira. Allí donde mire colocas nuevamente un almohadón o una hoja como representando a ese ser (no importa si no sabemos quién es).

Déjate conducir por tu cuerpo si sientes hacer algún movimiento. Por ejemplo mirar, honrar, o ayudar a terminar su proceso de muerte, cerrarle los ojos, o decirle: "te veo", "tu también perteneces", "soy tu descendiente", "te doy un lugar en mi corazón", o  “todo ha pasado ya, puedes ir al reino de los muertos a descansar en paz”… "tu por ti y yo por mi"

Y tú dices: Ahora yo elijo vivir“.

Cuando percibís que todo está tranquilo, te alejas para ir despacio hacia la vida.

Al final da las gracias al síntoma y sintonizas con la Vida, mirando hacia adelante.



Y sigo entregándome a la vida como es...


Encuentras más ejercicios liberadores en la página http://iluminarnuestrosvinculos.blogspot.com.ar/p/ejercicios.html


Libros que "Iluminan Nuestros Vínculos":


2 comentarios:

  1. Y esto lo puedo hacer por otra persona?gracias🌼

    ResponderEliminar
  2. hola ! no, el proceso es personal e intransferible, solo las madres pueden hacerlo por sus hijos en algunos casos, no siempre.
    Querer hacerlo por otro sería como querer salvarlo o sanarlo, y ese no es nuestro lugar.
    Respetar los destinos es esencial. Lo que si es posible es entregar esto a Dios:
    "Dejo en tus manos a ....(nombre de la persona)............... y me inclino ante lo que Tú haces"
    saludos!

    ResponderEliminar