miércoles, 28 de julio de 2010

Para comprender el mensaje que nos trae una emoción

Te buscas un lugar donde puedas estar sola/o, tranquila/o, respiras profundamente para centrarte y conectar con el Espíritu de Dios.

Te ubicas tu y en frente de ti, a dos metros aproximadamente, colocas algo que represente la/las emociones (puede ser angustia, dolor, tristeza, enojo, etc.). Lo puedes hacer colocando un almohadón, o una hoja donde escribes la emoción  que sientes.

Esperas unos minutos, te conectas con la emoción (de a una) y percibes qué imagen hay detrás de ella, quién es en realidad, quien representa esa emoción.
Luego te colocas en ese lugar y percibes: qué se siente y hacia dónde mira....

Allí donde mire colocas nuevamente un almohadón o una hoja como representando a ese ser (no importa si no sabemos quién es).

Déjate conducir por tu cuerpo si sientes hacer algún movimiento. Por ejemplo mirar, honrar, o ayudar a terminar su proceso de muerte, cerrarle los ojos, o decirle "te veo", "tú también perteneces", "soy tu descendiente", o “todo ha pasado ya puedes descansar en paz”…

Luego, regresas a tu lugar y percibes cómo te sientes ahora. Miras más allá, a la Luz de la Vida, respiras profundamente y te dejas impregnar de la luz de la vida.
Y te entregas a Dios:

"Por favor Padre libera las memorias de dolor, rechazo, abandono, soledad, odio, venganza, miedos, ira, celos, envidias, divisiones, enfermedades......... en mi, en mi familia, en la familia humana..."

 Al final da las gracias a la/s emocione/s y mirando hacia adelante, le dices a la luz de la vida: “gracias, por favor, si”.

Y sigo entregándome a la vida como es...


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Libros que "Iluminan Nuestros Vínculos":

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