miércoles, 28 de julio de 2010

Para elaborar miedos y liberarnos


El miedo nos puede paralizar y dejar en lugares que, quizá, uno los siente como de “protección”; pero no de "intensidad y expansión" de nuestro verdadero Ser… 

Se necesita una gran cantidad de energía para mantener reprimidos o sepultados nuestros múltiples miedos. El resultado es que se agota nuestra energía vital y se inhibe nuestra capacidad de amar.
Si los trabajamos concientemente, pueden fortalecernos en lugar de inhibirnos. 

Busca un lugar donde puedas estar tranquilo/a, te sientas de manera cómoda, con tu espalada derecha, y respiras conscientemente. 
Exhala hasta sentir que has liberado todo el aire de tus pulmones y luego tomas aire por la nariz profunda y lentamente hacia tu abdomen, y al exhalar lo sueltas lo más rápido que puedas. Tres veces haces esta respiración y luego continúa respirado naturalmente.

Ahora percibes las sensaciones de tu cuerpo, desde la cabeza a los pies, y busca donde se encuentra alojado el miedo en tu cuerpo, puede manifestarse como un nudo en la garganta, o dolor en el pecho, o en la boca del estómago; o a modo de pensamientos. Busca lentamente hasta encontrar dónde está esa energía de miedo. Cuando lo encuentres, le permites estar ahí donde está, lo observas, y lo dejas que esté ahí, lo dejas que exista tal como es. Siéntelo de manera intensa en esa parte de tu cuerpo donde se encuentra.
Observas… Sientes…
Aceptas lo que es…
Dejas ser…
Y dile al miedo: “ahora te veo...”
Míralo, Obsérvalo con aceptación.

Ahora, permítete acercarte lentamente y abrazar el miedo en cualquier expresión que este haya escogido.
Dale Amor y Luz y permite que exista.
Agradécele por cualquiera que haya sido el trabajo que tenía para ti, y por estar contigo por tanto tiempo. 
Ahora, respirado conscientemente, tomas aire nuevo y al exhalar sueltas y entregas el miedo a Dios:

"Por favor Padre libera las memorias de miedos...... en mi, en mi familia, en la familia humana..."

Visualiza a lo lejos la Luz de la Vida, infinita y poderosa, y percibe que siempre fuiste guiado por esta Luz de la Vida y siempre lo serás, no estás solo/a.  Inhala y toma esa luz, todo tu cuerpo se llena de esa luz y llena esos espacios donde antes habitaba el miedo. 
Luego, esa luz se expande a tu alrededor. Eres luz e irradias luz de vida en tu entorno. Dile a la Luz: “Gracias… Por Favor…Si…”

Puedes realizar este ejercicio las veces que sientas en tu interior que lo necesitas, hasta sentirse aliviado/a y en paz.

Y sigo entregándome a la vida como es...
Sonidos sanadores:

Encuentras más ejercicios liberadores en la página http://iluminarnuestrosvinculos.blogspot.com.ar/p/ejercicios.html

Libros que "Iluminan Nuestros Vínculos":

1 comentario:

  1. Muy bueno, me encanta haber encontrado este espacio, gracias!

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