viernes, 14 de febrero de 2020

¿Cuál es mi lugar ...

...en el vínculo de mi pareja con sus hijas del matrimonio anterior?

Estoy casada por segunda vez con un hombre que tiene dos hijas mayores. 
Cada tanto surgen conflictos y quedo en el medio de ello. 
Por ejemplo: se planificó un viaje en el que, luego, se incluyeron mis hijos también, pues coincidía con mi cumpleaños y a mi me encanta viajar con ellos. 
Pues la hija de él manifestó que prefería que mis hijos no vayan con nosotros, para que su encuentro con su padre sea más íntimo. 
Con lo cual, yo elegí no participar de ese viaje. 
Mi marido manifestó a su hija que no viaja si no es conmigo; entonces surgió un conflicto donde su hija dice que por mi no se pueden relacionar; cuando en realidad, es un límite de él no poder viajar solo, por un lado; y por otro, mi decisión de no ir va unida a su negación de incluir a todos (mi hijos). 
Qué fácil resulta culpar afuera, a otros, y no ver que lo que surgió es un efecto de lo que ella misma eligió, en este caso, que no incluyamos a mis hijos en el viaje. 
Me gustaría salir de ese lugar de conflictos y ocupar mi lugar. Siento que nada tengo que ver ahí con lo que sucede entre ellos, padre e hijas. Pues con la otra hija sucedió algo similar, él le dice algo que a ella no le agrada, entonces deja de relacionarse conmigo y mis hijos. Ya me hartó este juego de locos. Gracias. 

Miramos con los ojos del corazón
Reflexionemos esta frase de Bert Hellinger: 
"Una segunda mujer jamás tiene un lugar junto a hijos previos. Los hijos jamás la podrán aceptar. Siempre se dirigen contra ella. 
Y entonces la pregunta es ¿Cuál es aquí la solución?
Ella le dice a tus hijos: 
-sólo soy la mujer de vuestro padre. Perteneces a vuestro padre y vuestra madre. 
Por lo mismo tampoco se tiene que preocupar por ellos. 
Entonces los hijos saben que con esta mujer están seguros". 


Entonces, puedes expresar a la hija de tu pareja:
Querida .............., solo soy la pareja de tu padre. No soy su bastón. 
Tu eres la hija y con él es tu vínculo. 
Por ello elijo hacerme a un lado de todo este malentendido que se fabricó, nada tengo que ver ahí, la relación es vuestra.
Ahí está tu padre, por siempre. Tal y como es. 
Cada uno en su lugar. 
No somos bastones de nadie ni el otro lo es de nosotros. 
Somos libres para amar, cada cual como podamos. 
Elijo la paz y el amor que lo une todo💫 
Somos amados todos💖

Más allá de las creencias y pensamientos está la Luz divina del Ser
Los pensamientos de separación, generan conflictos y no son reales, pues todos estamos unidos por hilos invisibles, somos aspectos del mismo Ser. 
¿Cómo sabemos cuándo son pensamientos falsos? 
Cuando nos quitan la paz. 
Los pensamientos reales crean UNIDAD, pues vienen del AMOR.
Estamos aprendiendo amar, y cada uno está en su propio proceso. Unirnos con un otro/a para reflexionar estas cuestiones, liberan la carga emocional, efecto del ego, de lo falso, la separación. 
Cuando nos confundimos, podemos buscar un hermano/a para discernir los pensamientos falsos de los verdaderos. Y recuperar la paz interior. 

Como adultos de la familia, nuestra función es brindar sostén, estabilidad. Una vez comprendimos cuál es nuestro lugar, nos brindamos a todos desde la serenidad. Lo cual no significa que tengamos que relacionarnos si el otro no quiere, sino que desde la mente que compartimos todos, no lo juzgamos; sino que miramos amorosamente a todos, tal como lo hace el Creador. Para Él somos Uno, no hay dos, hay un solo Hijo unido eternamente al amor del Padre. 
Ese Hijo es puro Amor en esencia. Parecería que nos olvidamos de esto, y estamos recordándolo, juntos. Podemos ver los conflictos vinculares desde un lugar mucho más allá desde donde se gestaron: la loca idea que estamos separados. Somos una mente y cada uno expresa una parte de esa mente compartida. La distorsión tiene que ser mirada para poder llevar esa oscuridad a la Luz. 
No hay culpables, lo que hay son seres dormidos que olvidaron la unidad que somos todos. 

Somos un mismo Ser y en este plano concreto esto se manifiesta que somos iguales
Al compartir todos la misma mente, nos reflejamos unos a otros; entonces, si hay rechazo, me miro a mi misma/o y observo: 
¿a quién estoy rechazando yo, para que se me espeje este rechazo?
Volver consciente la oscuridad, la negación de la luz en todo y todos, es nuestra función. Luego la entregamos a la luz, al Espíritu Puro y Santo que nos habita, para que esa oscuridad sea disipada en la luz divina del Ser. 
Nuestra función es ver, volvernos conscientes de qué información hay en mi, y llevar esa información a la luz. Esos dos pasos nos corresponden hacer, luego recordamos que:
Dios es la fortaleza en la que confío. Lección 47 del Libro de Ejercicios de Un Curso de Milagros.
Reflexión relacionada: 
https://despertarycrecer.blogspot.com/2020/02/el-rol-de-los-adultos-en-la-familia.html

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